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PROTECCIÓN // SIGUEN LAS CARENCIAS Y LOS ABUSOS Dos años sin muchos cambios en los centros de menores

ese al revuelo creado en febrero de 2009 con la difusión de testimonios de malos tratos en estos centros por parte de un informe del Defensor del Pueblo, la situación no ha cambiado mucho. “Todo esto es un negocio, porque nadie escucha a los chavales, ni las instituciones ni los centros, y la Comunidad de Madrid paga 3.600 euros al mes por cada menor, cuando luego el chaval sale peor que entra”, resume rotundo Juan Carlos Villaescusa, 20 años, antiguo menor tutelado por la Comunidad de Madrid. En diciembre de 2009, siendo ya mayor de edad, denunció, junto a otros compañeros, por maltrato al centro de protección terapéutico de Galapagar, gestionado, entonces y ahora, por la empresa Salud Mental Consulting. Juan Carlos vió y sufrió en ese centro palizas, vejaciones, insultos, duchasfrías y el uso habitual de contenciones. “Te echan al suelo y te suben los brazos por la espalda hasta hacerte daño”, explica. También fue medicado sin que le informaran sobre qué era lo que estaba tomando. Igual que a su compañero José Antonio Gómez, que además de sufrir vejaciones estuvo un año sin escolarizar siendo menor de 16 años. De momento, estas denuncias han sido archivadas, pero al defensa de los entonces menores ha recurrido esta decisión judicial. Los numerosos relatos de abusos de los menores tutelados no lograron romper el muro de silencio y pasaron inadvertidos para las administraciones hasta que el Defensor del Pueblo hizo público un demoledor informe sobre centros de protección de menores con trastornos de conducta y en situación de dificultad social. Un informe oficial que daba cuenta de los malos tratos y del lucrativo negocio de estos centros. Su publicación, en enero de 2009, coincidió tristemente con dos muertes, ambas en centros de la Fundación O’Belen: el suicidio de Hamid A., de 13 años, en el centro terapéutico Picón de Jarama, y la de Saray G. C., de 14 años, que moría tras tirarse de un coche en marcha que la llevaba de vuelta al centro Casa Joven. Aunque el revuelo se centró en los centros terapéuticos para menores diagnosticados con “problemas de conducta”, los maltratos se denunciaron y denuncian también en los centros de reforma (cárceles de menores) e incluso en los de acogida.