“Muchos jóvenes que en su día estuvieron tutelados por la Diputación viven ahora de un bocadillo de atún”
La crisis económica se los ha llevado por delante con la fuerza de un huracán. Son jóvenes de confesión musulmana, de entre 20 y 30 años de edad, que se están dando de bruces en tierras guipuzcoanas con el sueño de tener una vida mejor.
¿Sus compatriotas siguen llegando a Gipuzkoa en este contexto tan poco propicio?
Los flujos se han reducido, aunque sí estamos notando que ahora vienen personas del sur de España, especialmente de Murcia y Alicante.
¿No saben la que está cayendo aquí?
Vienen soportando la crisis antes que nosotros, y por eso el País Vasco se había convertido hasta ahora en “ese lugar en el que todavía las cosas no están tan mal”. Con el panorama que han anunciado para 2012, las cosas cambiarán a partir de ahora.
Gipuzkoa no parece hoy en día el destino ideal…
Desde luego. Existen muchos problemas. El colectivo árabe que durante estos años atrás venía trabajando, había alquilado un piso y seguía la tramitación de sus papeles con el fin de regularizarse, está viendo ahora cómo todo se desmorona. Muchos marroquíes y paquistaníes están viviendo esa situación.
¿A qué perfil responden?
Son jóvenes, de 22 a 30 años. Jóvenes que en su día fueron menores tutelados por la Diputación y habían pasado después por programas de emancipación. Tenían su trabajo hasta que han dejado de tenerlo, y ahora dependen de la Administración. Es una espiral: para renovar los papeles necesitan seis meses de cotización. Como no hay trabajo, no hay renovación.
¿Y de qué viven?
Cáritas no da abasto, y muchos chavales viven del bocadillo de atún. Se quejan incluso de que este tipo de alimento se reparte con demasiada frecuencia.
¿Ser marroquí es más complicado que hace unos años?
La crisis está provocando una división social entre ciudadanos de primera, de segunda, tercera e incluso cuarta categoría. Una encuesta realizada en Madrid, en la que se preguntaba a la ciudadanía qué era la inmigración, lo decía bien claro: “moros, árabes, africanos”. Lo resumían así, en plan despectivo. La crisis está agudizando esta percepción social de rechazo. La situación está cada vez peor en este sentido, una apreciación que nos trasladan las propias trabajadoras sociales.
¿Qué les dicen desde los consistorios?
Con datos en la mano, nos dicen que esa acusación de que el inmigrante vive exclusivamente de las ayudas, no se sostiene.
¿Hoy en día, en qué sector trabaja un marroquí?
Salvo carnicerías y locutorios, lo que campa ahora a sus anchas es la economía sumergida. La crisis ha pegado de lleno en el sector servicios, que sostuvieron muchos compatriotas nuestros en la época de bonanza. Ahora están en la calle, o haciendo trabajos sumergidos, en el cuidado de los mayores y enfermos. El sector de la construcción también ha cerrado sus puertas.
- El Estado tutela a 30.000 menores que se quedaron huérfanos, o que vivían en situaciones de riesgo. De ellos, 17. 000 esperan ser acogidos por una familia.
- 30.000 familias esperan desde hace años poder adoptar en el extranjero. China, Rusia, Etiopia, Vietnam y Colombia son los países con más casos.
Unos 30.000 niños viven en España tutelados por el Estado, ya sea porque se han quedado huérfanos y sin familia, porque llegaron del extranjero sin sus padres, o porque residían un ambiente de riesgo por la violencia o una pobreza severa. De estos menores desamparados, alrededor de 13.000 viven temporalmente en hogares, mientras que el resto espera poder ser acogidos por familias.
La cifra de menores en desamparo es equiparable a la de familias españolas que esperan poder adoptar un hijo en el extranjero. Pero son dos realidades distintas, porque no todos los niños que viven en centros de acogida en España pueden ser adoptados.
Arturo Canalda, Defensor del Menor en Madrid, es partidario de aumentar el acogimiento familiar, como una manera de que el menor se desarrolle y goce del cariño y bienestar social en un hogar. Pero subir el escalón de la adopción no puede extenderse a todos los menores, puesto que muchos han salido de sus familias biológicas como medida preventiva y temporal, hasta que se resuelva una determinada situación de riesgo. En este punto coincide Javier Álvarez Ossario, coordinador de CORA, que es el colectivo de familias adoptantes. En su opinión, los centros de menores deberían ir desapareciendo y sustituirlos por hogares que acogen por un tiempo a los niños. “Hay 17.000 niños institucionalizados, en desamparo, a los que tenemos que buscar una salida”. Javier, padre de dos niños de Burkina Faso, está a favor de las adopciones entre familias que se conozcan en España.
Las asociaciones de padres reconocen que existen reticencias a la adopción nacional por la creencia de que la familia biológica lo tiene más fácil por la proximidad para reclamar el retorno del hijo.
Seis años para adoptar en el extranjero
Mientras, sigue la lista de espera, de hasta seis años, para adoptar en el extranjero y eso que las peticiones se han reducido un 50% por la crisis. Entre las causas de esta demora, está la demanda en países que han endurecido las condiciones para adoptar, como China, por el menor número de niños en centro de acogida y orfanatos. El coordinador de CORA admite que hay “bolsas de adopción” en China, el África Subsahariana y Rusia. En 2010 se efectuaron 2.891 adopciones y los países donde más casos se tramitaron fueron Rusia, China, Etiopia, Vietnam y Colombia.
Pero los padres adoptantes llaman la atención por el hecho de que tres de los cinco países donde más se ha adoptado (Etiopia, Vietnam y Rusia) no han firmado el Convenio de la Haya de referencia en los procesos de adopción.
Este convenio otorga más transparencia al proceso, puesto que obliga a las administraciones de los dos países, el de origen y el receptor, a mantener una cooperación y comunicación sobre los trámites de adopción. Además, el estado de donde el procede el niño tendrá que informar sobre su origen y su historia. En cambio, en los países que no han suscrito el convenio la adopción depende más de intermediarios; los padres contratan el servicio de un representante legal en ese estado que hace las gestiones de la adopción.
“La situación actual de la adopción internacional no nos gusta. Nos preocupa el mercantilismo y que los procesos se muevan por elemento distorsionadores, a través de los cuales la familia busca al mejor niño, cuando debe ser al revés”, critica Javier Álvarez. Las familias piden limitar el número de expedientes de adopción para que no se generen los atascos en países con escasa capacidad logística. Además, reclaman que se acaben con las compensaciones que pagan por la gestión de la adopción.
Por ejemplo, para adoptar en Nepal los padres llegan a pagar 4.500 euros al gobierno, y 3.500 al orfanato, y en Haití se pagan 3.800 euros.
Las familias adoptantes piden más transparencia en estos procesos y recuerdan que las irregularidades en los países de origen pueden repercutir en España. José Antonio Lorente, precursor del proyecto de ADN para identificar a niños desaparecidos, advierte de que más de un millón de niños son víctimas de redes que trafican con seres humanos. La ONU avisa de que Europa Occidental es destino del tráfico de menores. En España, se han descubierto a chicas menores de edad que habían sido secuestradas en sus países de origen grupos de explotación sexual.
http://www.teinteresa.es/espana/ninos-Espana-esperan-acogidos-familia_0_647337491.html