La ley del derecho invertido en los servicios sociales

Las escusas de los funcionarios para tutelar
Es cierto en España en la declaración de tutela y el internamiento de una persona se basa en unos informes de unos trabajadores sociales, formados por equipos técnicos formados por psicólogos , esto hasta aquí está TUTELADOS MAYORESbien, el problema es que las familias y el tutelado en el momento que intervienen estos, la ley con todo el derecho civil se invierte o lo que es lo mismo todos sus derechos tanto civiles como humanos se invierten, con lo que la familia o el sujeto a juzgar no tienen derecho a defensa y es en el juez quien sin pedir prueba y confiando en esos informes como en la santa biblia, declara el desamparo y la consiguiente tutela a favor casi siempre de la administración.
Esto sucede así y se da en tutelados mayores y niños. Hay un gran negocio poco transparente en torno a esto, pues en el caso de tutelados mayores se quedan con propiedades, las cuales administran los tutores y después niños desamparadosrealmente el anciano o el tutelado queda a merced de ellos separado de la familia en un hospital postrado en la cama que en nada se parece a una residencia donde conviven personas, sino más bien un lugar en el que esperar la hora de la muerte.
En tutelados de niños hay otro gran negocio que está lleno de millonarias aportaciones del estado para el cuidado y educación de estos menores los cuales declarados en desamparo con el mismo método, estas aportaciones que nos cuestan a los contribuyentes de 3.500 a 4000 € por niño al mes en piso tutelado y de unos 15.000 € en centros terapéuticos y cárceles de menores donde los niños muchas veces son devueltos en bolsas de plástico muertos por ahorcamiento voluntario. Esto es debido al gran cuidado y el buen amparo de estos centros terapéuticos. Estas aportaciones las gestionan empresas subsidiarias sin afán de lucro, que trabajan para el estado y que a la vez son responsables civiles de los menores.
Los menores en un 90% o más, salen sin estudios de acceso ni de grado superior y mucho menos con una carrera, un oficio o formación profesional.
Es un autentico circulo vicioso entre trabajadores sociales y fundaciones sin ánimo de lucro, que cada año tienen más trabajo, a costa de esta forma de invertir el derecho de las familias.